miércoles, 7 de marzo de 2012

ASCENSIÓN


EL MORYA
Tomado del libro “Zafiros del Morya”

Piensen en el largo viaje de cada alma, millones de encarnaciones, pruebas, errores, esperanzas y desilusiones, Karmas siempre urdidos de todo pensamiento, sentimiento y acción, cadenas y limitaciones que esperan amortajar el alma entrante, a través de la cual el espíritu busca cumplir una parte del plan divino y regresar a la Junta Kármica con una cosecha en la cual haya algo de mérito.
¡Finalmente la encarnación de la oportunidad llega!. El alma es aceptada por el amado Serapis Bey y la Hermandad de Luxor. El alma es patrocinada por el Templo de la Ascensión y examinada por Junta Kármica, que mira cuidadosamente tanto a la fuerza del individuo como a la cantidad de deudas impagas que permanecen en los libros del mismo. Si la fuerza espiritual es tal que es aún remotamente posible que el espíritu encarnado pueda redimir, transmutar y purificar esas energías puestas en movimiento descuidadamente a través de muchas épocas, el alma es aceptada. Se escribe a través del cuerpo etérico “Candidato a la Ascensión” y se arregla una encarnación en la que todas las oportunidades serán dadas para balancear así las deudas. También están las oportunidades dadas para contactar al maestro y para aprender nuevamente la ley espiritual en la conciencia externa.
Entonces el alma, equilibrándose precariamente entre las oportunidades de iluminar el ser exterior y las aparentes cargas (oportunidades disfrazadas, las energías que regresan buscando redención) se transforma en el “Campo de Armagedón” personal, fuerza y debilidad, luz y sombra; el patrocinador observa, espera y reza. La luz desde arriba mueve los momentums del bien en la corriente de vida, las fuerzas de la lujuria reunidas en el reino astral actúan sobre la debilidad.
Entonces un día, cuando el servicio ha sido suficiente, la purificación suficiente, la constancia, lealtad, y perseverancia a la luz probadas (no en días de experiencias felices sino en horas y días de adversidad) llega el llamado “¡Bien hecho, tú, buen y fiel sirviente!. ¡Ven a casa en dignidad, vistiendo las ropas de la Libertad y entra en el hogar espiritual de tu Señor!”
Cada uno de Nosotros que está ahora ascendido recuerda ese mandato y la elevación del corazón, del alma y del espíritu, cuando la cadena de la vida y aparente muerte se rompió y fuimos invitados al hogar.
Aún por un espíritu que viene aquí, las rocas, los árboles, el reino de la naturaleza, cantan una canción de gratitud. La Hueste Celestial también se une y hay un estremecimiento a través de cada corazón humano (aunque la causa es desconocida) una pequeña vibración de felicidad y exaltación, la cual los hombres atribuyen a menudo a una experiencia personal, aunque esto pueda estar muy lejos de la verdadera realidad. La Llama del corazón del más denso de los pecadores canta por la libertad de parte de su elemento, por fin.
La voluntad (deseo) de hacer es la actividad de la motivación. Es la elección por libre albedrío de cualquier inteligencia autoconsciente usar la vida para un cierto propósito. Esta elección es hecha por cada individuo (ascendido o no ascendido). Es en primer lugar una actividad de sentimiento. Hasta que el individuo siente (en lo profundo de sí mismo) un deseo de hacer la voluntad de Dios, no puede haber progreso permanente del alma hacia la sublimación de la naturaleza inferior y la expansión del reino de Dios sobre este planeta.
Cuando ese profundo deseo se levanta desde adentro los confines del alma y anima los sentimientos, la mente y luego, particularmente, el vehículo físico, Se Nos Permite asistir a tal individuo para poner en movimiento las causas necesarias (en los niveles internos) que se manifestarán como un cambio de la acción vibratoria en sus cuatro cuerpos inferiores (formas emocionales, mentales, etéricas y físicas) y el mundo alrededor de él. Tal individuo quien, a través del libre albedrío, decide así hacer la voluntad de Dios, se vuelve un canal a través del cual Nuestro momentum cósmico completamente acumulado de conocimiento, entendimiento y servicios fluye en la forma de "ideas" que penetran la mente consciente y que pueden ser desarrolladas por tal individuo, si desea confirmar con el necesario uso de sus facultades disciplinadas hasta que tal "idea" se vuelva un hecho manifiesto.
Desafortunadamente, sin embargo, muchas de tales "ideas" son "nacidas muertas", quedando sólo como visiones y pocas son trasladadas dentro de trabajos prácticos para el beneficio de la raza. Los que continúan en el proceso de crear de una "idea" una manifestación benéfica, están ascendiendo diariamente, cada hora, dentro de una mayor maestría personal, como también son de gran uso para la Jerarquía Espiritual, Quien desea, a través de ellos, bendecir a la raza.
Nosotros enviamos Nuestra gratitud por proveer un camino de regreso al “hogar” para aquellos hijos de Dios que han completado sus experiencias terrestres y han merecido la blanca vestidura de la inmortalidad. ¡Nosotros, la Gran Hermandad Blanca, quienes Hemos ascendido a través del uso del momentum de esta Llama, conocemos algo de su poder!. ¡Decretamos que toda la humanidad no ascendida, ángeles aprisionados y cada cosa viviente perteneciente a las evoluciones de la Tierra, ahora y en el futuro, aceptarán este poder y lo usarán para recobrar su estado divino!.
Al amado Jesús quien, llevando una vestidura de carne igual a la gente que El vino a enseñar y servir, damos especial gratitud y bendiciones en esta Época de Pascua, por su ejemplo de una ascensión pública, observada por cientos de personas y que Él esperó sería la última expresión de la eterna libertad personal para todos Sus seguidores cuando sus lecciones en la Tierra fueran completadas.
¡A toda la humanidad, durmiendo en la conciencia de la masa de la inevitabilidad de la así llamada “muerte” como el fin de su experiencia de vida aquí, ofrecemos Nuestro don de amor, la carga dentro de sus mundos de la conciencia del amado Jesús, el sentimiento y el momentum cósmico completamente acumulado de la Ascensión en la Luz! ¡Qué toda la humanidad cumpla su razón de ser y así ascienda, como Jesús lo hizo! ¡Así sea!
¡Como hemos dicho a menudo, la Voluntad de Dios es buena! La última expresión de esa Voluntad es la ascensión, al fin de toda encarnación, hacia dentro de la mayor libertad. ¡Por esto, renunciamos al Nirvana, y buscamos por todas las vías incrementar ese sentimiento dentro de los corazones de algunos dignos chelas que sirven actualmente sobre esta dulce Tierra (sobre cualquier evolución que ellos se están elevando), para que ellos realicen los esfuerzos necesarios para convertirse, como Nosotros lo hicimos, ascendidos y libres!
¡Algunas veces tal punzar espiritual se vuelve molesto para el aspirante y, algunas de esas veces, Nosotros, por misericordia, les permitimos, a través del libre albedrío, descansar sobre el camino a casa hasta que, a través del libre albedrío, estén de nuevo listos para tal ascenso y las disciplinas necesarias requeridas para otro esfuerzo preparándose para ésta, su última meta, la cual algún día, en alguna parte, ellos habrán de lograr!
Mientras que las leyes físicas son aceptadas por las masas, muy a menudo las leyes espirituales son ignoradas o miradas de soslayo ("happenstance") por el aspirante. He visto muchos de los aspirantes para la ascensión decepcionados temporalmente cuando encontraron que la aplicación personal fue y es necesaria para la realización divina. Ellos tienen la tonta idea de que pueden elevarse sobre el "borde" de las vestimentas de algún otro hacia dentro de la ascensión, antes que hacer un esfuerzo personal individual para lograr este gran servicio.
Durante el curso de los siglos, cada corriente de vida que ha encarnado en el planeta Tierra, ha desarrollado ciertos talentos definidos y poderes de realización, a través de la inversión voluntaria de la energía de vida en intereses específicos. Esto es conocido como un “momentum” de curación, enseñanza, genio artístico o musical, según sea el caso. Es una parte integral de la cosecha de la corriente de vida, tejida de las energías del latido del corazón, y es la única herencia del esfuerzo humano a la cual se le permite entrar en las Esferas más Elevadas y que asciende con la conciencia en el momento en que el tirón de la Tierra es descontado del alma al cierre de la encarnación final.
Cuando los Señores del Karma examinan al individuo por última vez precediendo la ascensión, el total del momentum acumulado del servicio de la corriente de vida a la vida, es presentado para su consideración ante el Tribunal Kármico. Si la corriente de vida se encuentra lista para ser liberada de la rueda de nacimiento y renacimiento, la disposición a la que el individuo pone su momentum acumulado de servicio debe hacerse, antes de que el ritual de la ascensión propiamente dicho, tome lugar.
Cuando sus Padres Divinos proyectaron parte de Sí mismos (la inmortal Llama Triple) desde sus corazones hacia dentro de la luz universal la cual está compuesta de sustancia electrónica inteligente, dotaron esa Llama con el don del “libre albedrío”. A través de su uso, el individuo así creado fue capacitado para atraer más o menos de la vida, como ellos desearon desde sus propios corazones latentes y crear con ella cualquier cosa que su inteligencia autoconsciente elija dentro de sí para ofrecer como un regalo de luz sumada al universo. Esta inmortal Llama Triple atrajo alrededor de sí misma la sustancia electrónica inteligente (el cuerpo de Dios) y creó un glorioso Cuerpo Electrónico hecho a imagen y semejanza de los Padres Divinos. Luego por incontables eones de tiempo, esta Presencia usó la vida de los Padres Divinos para desarrollar el Cuerpo Causal (el depósito de toda su perfección creada).
Cada Presencia individualizada se especializó en el desarrollo de una de las virtudes, actividades, cualidades y servicios de los Siete Rayos. Cuando la Presencia individualizada se presentó ante los Señores del Karma y el Manú que representaba su rayo, ofreciéndose para encarnar en forma física, otra vez el libre albedrío fue el poder motivador de tal acción voluntaria. Después de la polución de las energías de sus cuatro cuerpos inferiores, por el mal uso de las facultades de pensamiento, sentimiento, palabra hablada y acción, es otra vez el libre albedrío el cual lleva al individuo hasta un punto donde él desea rendirse a su propia Presencia Yo Soy, poner su mundo en orden, cumplir su Plan Divino y regresar a “casa”; para no salir más!.

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